Durante el último año, miles de personas han experimentado infecciones respiratorias más frecuentes, cuadros gripales más intensos y una recuperación más lenta frente a enfermedades comunes. Esto no es casualidad. Como explica la doctora Lida Rojas, diversos factores ambientales, hábitos de vida y cambios en las dinámicas de autocuidado han debilitado nuestra respuesta inmunológica.
En este artículo profundizamos en las causas principales y compartimos recomendaciones sencillas pero esenciales para fortalecer el sistema inmune a diario.
Cambios climáticos bruscos: el primer desencadenante
El clima ha sido uno de los protagonistas en el deterioro del sistema inmune durante este año. En zonas como el centro del país, se han registrado temperaturas extremadamente bajas, variaciones súbitas entre frío y calor, y periodos de lluvia fuera de lo habitual.
Estos cambios afectan al organismo porque:
- El cuerpo requiere tiempo para adaptarse a las variaciones térmicas.
- El frío intenso puede disminuir la eficacia de las defensas naturales.
- Los virus respiratorios se transmiten más fácilmente en climas fríos y húmedos.
La doctora Rojas resalta que estos factores se han combinado de manera inusual, generando un escenario perfecto para el aumento de enfermedades respiratorias.
Disminución en la vacunación: un riesgo silencioso
Tras la pandemia, se ha observado una disminución significativa en los esquemas de vacunación. Muchas personas dejaron de asistir a controles, olvidaron sus refuerzos o perdieron la costumbre de seguir sus calendarios de protección.
Esto tiene consecuencias directas:
- Enfermedades prevenibles han comenzado a circular nuevamente.
- Se reducen las barreras comunitarias de protección, aumentando contagios.
- La población más vulnerable —niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas— queda expuesta.
Las vacunas siguen siendo una de las herramientas más efectivas, seguras y confiables para reducir el impacto de infecciones virales y bacterianas que pueden comprometer el sistema inmune.
Alimentación desequilibrada: menos nutrientes, más azúcar
Otro factor clave es la alimentación moderna. Se ha visto un aumento en el consumo de azúcar y productos ultraprocesados, acompañado de una reducción notable del consumo de frutas y verduras.
Esto debilita las defensas porque:
- El exceso de azúcar puede favorecer procesos inflamatorios.
- La falta de vitaminas, minerales y antioxidantes disminuye la capacidad del cuerpo para responder ante infecciones.
- Una dieta pobre afecta directamente la microbiota intestinal, esencial para la salud del sistema inmune.
Retomar hábitos sencillos como incluir frutas frescas, vegetales variados y una buena hidratación diaria puede marcar una diferencia significativa.
Incremento de enfermedades respiratorias como la tosferina
Cada diez años suele registrarse un pico de tosferina, y este año no ha sido la excepción. Sin embargo, su aumento ha sido especialmente notable, asociado a la presencia simultánea de virus como:
- Virus sincitial respiratorio
- Adenovirus
- Influenza
La combinación de estos virus con una población menos vacunada y un clima más agresivo ha incrementado la vulnerabilidad general.
Olvido de medidas básicas de autocuidado
Otro de los puntos mencionados por la doctora Rojas es la disminución en las prácticas de autocuidado que se reforzaron durante la pandemia. Entre ellas:
- Uso de tapabocas en zonas de alto contagio
- Lavado frecuente de manos
- Buena ventilación de espacios
- Evitar contacto cercano cuando se presentan síntomas
Estas medidas, aunque sencillas, siguen siendo extremadamente útiles para prevenir infecciones.
Recomendaciones esenciales para fortalecer tu sistema inmune
La doctora Rojas enfatiza la importancia de retomar hábitos saludables y consistentes:
✔ Alimentación balanceada
Incluye frutas, verduras, proteínas de calidad y reduce el consumo de azúcar.
✔ Hidratación constante
Beber agua durante el día apoya múltiples funciones del sistema inmune.
✔ Autoprotección
Usa tapabocas en caso de síntomas o cuando estés expuesto a ambientes de alto riesgo.
✔ Lavado de manos
Un hábito básico que previene la transmisión de virus y bacterias.
✔ Rutinas de descanso y sueño
Dormir bien fortalece las defensas.
✔ Consulta médica regular
Mantén al día vacunas y controles de salud.
Conclusión
El sistema inmune enfrenta hoy múltiples desafíos, pero adoptar hábitos saludables y retomar prácticas básicas de prevención puede marcar una diferencia enorme. La información de la doctora Lida Rojas nos recuerda que la salud es un equilibrio entre ambiente, hábitos y cuidado personal.








